Prestar atención a las curvas



Quan Fa (拳法) es uno de los pilares combativos de todos los sistemas marciales. En el ámbito del Sanda (散打), el grupo de acciones denominadas Da (打) aglutina los golpes con las extremidades superiores, fundamentalmente los puños.


La articulación del proceso de golpeo con los puños es muy diversa y se nutre de los conceptos y propiedades derivadas del conocimiento marcial tradicional del Wushu. Podemos ver el Sanda como una modalidad meramente deportiva, pero no podemos obviar que muchas de sus tácticas combativas y modelos de entrenamiento se basan en las habilidades propias de los estilos tradicionales.


Aunque en su origen militar el Sanda apuntaba a una serie de objetivos combativos muy específicos, su traducción deportiva, el Jìngzhēng Sàndǎ (竞争 散打) ha extendido considerablemente el conjunto de interacciones tácticas que podemos y debemos trabajar.


En cualquier caso, su extenso arsenal técnico y su complejidad organizativa, tanto en el entrenamiento básico general como en el entrenamiento deportivo específico, parten de una premisa indiscutible que debemos tener muy clara a la hora de asumir este modelo deportivo de combate:

las bases y fundamentos son la piedra angular en torno a la cual se puede articular cualquier proceso de desarrollo que pretendamos.

En estas bases y fundamentos nos encontramos precisamente con el objeto de que da pie a esta entrada y que resulta clave para una práctica efectiva y segura.


El trabajo de puños en los estilos tradicionales se organiza normalmente en:

  • Trayectoria de la acción

  • Zona de impacto

  • Momento oportuno de uso

  • Tipo de guardia específica

  • Relación con la distancia de combate

  • Necesidad de desplazamiento

  • Nivel de precisión exigido

  • Configuración anatómica global para el golpe

  • Velocidad y fuerza requeridas

  • Sincronización general de las cadenas musculares implicadas

  • Posicionamiento posterior a la acción de golpeo

  • Necesidades específicas de acondicionamiento

  • Cualidades físicas implicadas en la acción

  • Habilidades motrices básicas implicadas en la acción

  • Intencionalidad específica para el golpe

  • Riesgo inmediato de respuesta

  • Articulación interna del golpe

De todos estos apartados, que debemos estudiar pormenorizadamente para cada caso, el último que citamos es precisamente el primero que se comienza a educar en la formación marcial tradicional. También debería serlo en el entrenamiento inicial básico del Sanda por múltiples motivos.


Una gran cantidad de lesiones derivadas del entrenamiento, o de la competición, tienen que ver con una mala organización estructural interna del golpe, es decir, cómo se organiza la rotación, giros y ángulos posicionales de la extremidad que realiza el golpe.


En el ámbito tradicional, es habitual incidir en una rotación progresiva (desde la supinación a la pronación final del golpe) en los puños directos generando un efecto de tornillo en el golpe. También se recalca evitar la extensión completa de la articulación en el momento del impacto. Pero sobre todo, se insiste en definir bien los encajes de fuerza que hay que generar en los diferentes grupos articulares en el momento del impacto, para garantizar que la salida de fuerza esté correctamente canalizada al punto de impacto con el oponente.


Parece obvio que las partes articuladas de los brazos son las vías más proclives para ceder ante la fuerza del impacto. También lo serán para sufrir las lesiones derivadas de un desvío por debilidad estructural de la fuerza que habíamos destinado para nuestro oponente.


En el caso del puño directo, todo esto parece bastante obvio. Sin embargo, en aquellos golpes que dependen de trayectorias curvas en su línea de producción de fuerza y posicionamiento sí que plantean supuestos absolutamente incomprensibles, sobre todo desde una visión ergonómica biomecánica del golpeo.


La biomecánica es la ciencia que estudia los principios, los métodos y las aplicaciones de las leyes del movimiento mecánico en los sistemas biológicos. Este enfoque de estudio se centra en los aspectos físicos del trabajo/acción y en cómo nos adaptamos biológicamente a ellos en términos de posturas, manejo de las cargas, fuerzas, repeticiones, posicionamiento, repercusión vibratoria, etc. Debemos pues tener clara esta organización biodinámica del golpe.


Aunque podemos analizar todo esto desde una visión científica moderna, lo cierto es que los estilos tradicionales ya lo habían estudiado y pulido hasta el extremo desde hace cientos de años. También es cierto que el enfoque moderno nos ayudará a comprender mejor los motivos que justifican muchos aspectos de los métodos tradicionales.


En Hung Gar, por ejemplo, el concepto de puente desarrolla toda una ciencia de la estructura del contacto, de la interacción con el oponente desde él y de la gestión de las fuerzas externas e internas en el momento del contacto, tanto en términos defensivos como puramente ofensivos.

La biomecánica es la ciencia que estudia los principios, los métodos y las aplicaciones de las leyes del movimiento mecánico en los sistemas biológicos.

Las trayectorias curvas de golpeo, sean en el plano que sean (vertical, horizontal, oblicuo, etc.) requieren que los puentes interiores, es decir, los que fortalecen la estructura articular implicada en el golpe, queden completamente fijados en el momento exacto del impacto. El puente básico interno fundamental es el de la muñeca .


La muñeca resulta ser el conjunto articular más complejo que existe en el organismo. Su área anatómica define la unión entre el antebrazo y la mano. Está formada por las extremidades metaepifisiarias distales de los huesos cúbito y radio, las dos hileras de huesos del carpo y las bases proximales de los huesos metacarpianos. Resulta importante aclarar este conjunto ya que, cuando nos referimos a la muñeca, no estamos hablando exclusivamente de los huesos del carpo, también lo estamos haciendo de las porciones distales de los huesos del antebrazo (cúbito y radio) así como de las porciones proximales de los huesos metacarpianos.


Estamos acostumbrados a entrenar el aspecto deportivo del Sanda con vendajes que fortalecen y aseguran este segmento articular tan importante. Sin embargo, lejos de brindarnos una garantía de seguridad absoluta dentro de la acción combativa, el uso habitual de vendas, junto a un entrenamiento mal dirigido hacia el fortalecimiento del puente interior de las muñecas y, también, por una excesiva fuerza de impacto repetida en el tiempo, pueden convertir este tipo de acciones en un trabajo potencialmente lesivo en el corto, medio y largo plazo.


Es evidente que para entrenar cierta fuerza de impacto es mejor asegurar las muñecas para evitar esta salida de fuerza, pero tenemos que acondicionarlas también y debemos, sobre todo, definir su estructura fija en el instante preciso del impacto en las sucesivas sesiones de entrenamiento.


A veces, la trayectoria curva de algunos golpes contamina estructuralmente esta articulación dándole excesiva curvatura de forma conjunta a la acción de golpeo. Este es un error importante que debemos subsanar cuanto antes para evitar agravar considerablemente el problema. El golpe de trayectoria curva no debe angular excesivamente nuestra articulación final frente al golpe. Veamos en estas imágenes con más detalle a qué nos referimos.



En estas otras imágenes podemos observar acciones correctas para puños de trayectoria curva horizontal que no incumplen esta regla.





En cualquier caso, es evidente que el combate no se realizará nunca en unas condiciones ideales para las acciones perfectas. Veremos muchos combates de grandes luchadores que incumplen esta regla de estructura una y otra vez, en muchos casos con victorias sobre sus oponentes. Quizá un vistazo a sus manos después del combate nos aclararía mejor por qué no deberíamos hacer lo mismo.


El objetivo de esta entrada no es rememorar los errores que no acaban en tragedia, es comprender cuál es la forma correcta de estructurar las muñecas en las pegadas de trayectoria curva y evitar con ello todos los daños derivados de una práctica errónea repetitiva.


Las lesiones pueden ser muchas, desde el entrenamiento hasta el propio combate. La fuerza del golpe, las circunstancias inmediatas o las debilidades estructurales del entrenado pueden generar diferentes tipos de lesiones según cada momento concreto. Desde daños en las muñecas, a diferentes tipos de fracturas de los dedos y metacarpos relacionadas con un mal alineamiento articular en el momento del impacto.



La clave está en la educación corporal en el trabajo de bases, en comprender cómo es nuestra anatomía y qué elementos entran en juego en el momento de la acción de golpeo, sin incurrir excesivamente ni de forma repetitiva en el error de curvar excesivamente las muñecas para evitar estas salidas de fuerza.


La clave es fortalecer el conjunto anatómico implicado y comprender que, aunque el golpe sale de los pies y se transmite desde la cintura, finalmente acaba impactando con un puño cuya única retaguardia inmediata es la muñeca, así que mejor que esta esté correctamente fortalecida y estructurada porque recibirá una gran cantidad de fuerza en el momento final del golpe.


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